Las chimeneas de leña son una de las opciones más demandadas para dar un toque distintivo y elegante al hogar, consiguiendo que tu casa tenga un ambiente acogedor y cálido.
Se trata de una fuente calorífica catalogada como renovable, que te permitirá ahorrar mucho dinero en consumo energético durante los meses del invierno. Además, al apagarla, se mantiene mejor el calor en la habitación que con otro tipo de combustible.
3 consejos para obtener más rendimiento de la calefacción de leña de tu hogar: «Chimeneas de leña»
La combustión eficiente de la madera y el buen mantenimiento de nuestra chimenea, nos ayudará a aportar calor de una manera mucho más rentable, reduciendo al mismo tiempo la contaminación por la emisión de elementos tóxicos, y los riesgos para la salud que pueden generar los humos derivados de una mala quema.
Desde Rofer & Rodi te proponemos una serie de consejos para que puedas minimizar los costes ambientales y económicos de tu fuente de calor:
1. ¡Ten cuidado con lo que quemas en las chimeneas de leña!
Muchos materiales liberan sustancias nocivas al combustionar y son altamente ineficientes, además, de que pueden obstruir el tiro rápidamente, por la excesiva generación de cenizas.
Evita a toda costa la quema de elementos que puedan generar humos tóxicos perjudiciales para la salud de tu familia y que reduzcan la eficacia de tu chimenea, como por ejemplo maderas pintadas, con barnices o contrachapadas. No quemes nunca plásticos, telas o productos sintéticos, ni revistas o materiales metalizados, ni basura, ni pegamentos.
Todos estos elementos, además de generar mucho más humo y cenizas, provocan que se liberen partículas tóxicas en la habitación, lo cual puede repercutir en la salud de tu familia.
2. ¡Evita la humedad en la madera!
Elige bien la leña que vas a utilizar en la quema. Procura que los troncos que uses estén secos o con un grado muy pequeño de humedad de entre el 15 y el 20% como máximo. Para ello, lo ideal es cortar los trozos de madera más grandes en fragmentos más pequeños y apilarlos de manera que el aire pueda circular bien entre ellos, favoreciendo el secado que se produce de fuera hacia dentro en la madera.
Es indispensable que se deje suficiente tiempo de secado en la madera, preferiblemente en el exterior, sin que toque el suelo para que permanezca seca. Además, tápala con una cobertura superior, para evitar que el rocío de la mañana o las inclemencias del tiempo puedan calarla. Se podrá comprobar en los trozos de madera su proceso de secado, ya que cuando están listos para su uso aparecen pequeñas grietas en sus extremos.
La madera húmeda genera más humo y menos calor, además empeora el rendimiento de tu chimenea, ya que crea más hollín, que se acumula en tu sistema de calefacción y puede provocar un mayor riesgo de incendio.
3. ¡Apila bien la leña antes de encender el fuego!
Lo ideal para que el fuego prenda rápido es utilizar trozos de madera más pequeños para el encendido, e ir añadiendo posteriormente los trozos de mayor tamaño. Procura apilarlos de manera que quede una superficie amplia para la quema y que no tenga obstrucción la entrada de aire entre las maderas, generando corriente. Asegúrate de no sobrecargar los troncos y de no crear una pila muy alta respecto a la capacidad.
Cuando se mantiene el fuego ardiendo en las chimeneas de leña, te aseguras de que la cámara de combustión no se enfríe, así que tendrás un fuego eficiente y limpio.
La mayor cantidad de emisión de partículas nocivas se generan en la fase de encendido y en la del enfriamiento del ciclo de combustión. Por lo que mantener las llamas vivas es fundamental y se podrá conseguir añadiendo troncos periódicamente.
Debes evitar el error más común, que consiste en cargar la cámara de combustión mucho y dejar que se consuma casi totalmente antes de añadir más leña. Esto no solo reduce notablemente la eficiencia de tu fuente de calor, disminuyendo su potencia calorífica, sino que también se incrementa notablemente la cantidad de madera que se utiliza y, por lo tanto, el nivel de contaminación es mayor.
Recuerda seguir estos consejos que, unidos a su adecuada limpieza y mantenimiento, harán que disfrutes mucho más de tu chimenea de leña, del crepitar de la madera y de ese olor tan inconfundible a hogar.